Cuando digo destrato me refiero a la indiferencia emocional a la que se somete a una persona no atendiendo sus necesidades, ni físicas, ni emocionales, siendo tratado como si fuese un objeto o como si no existiese. La persona que recibe el destrato se siente invisible, no mirado. Es un maltrato que no deja cicatrices “visibles” pero sí huellas profundas.

Son todas técnicas de manipulación narcisistas de manual a las que podemos unir las mentiras, los chantajes, los comentarios pasivo agresivos, el victimismo… Suelen decir que tengamos paciencia que son solo pobres hombres que “se revisan” y “se están deconstruyendo”. Salid corriendo.

Salen con mujeres feministas y eso les hace ganar puntos en sus formaciones, asociaciones, grupos de nuevas masculinidades… No os dejéis engañar por su lenguaje.

Los cuidados siempre quedan al final en su desorientado, enfermo y patriarcal orden de prioridades. Primero, el poder, después todo lo demás.

Casi todos sus movimientos en sus relaciones con las mujeres tienen un objetivo: sexo y poder, poder y sexo. También, atención porque esto es importante: “casitos” que creen merecer por haber nacido. Necesitan que les acaricien el lomo de sus frágiles masculinidades.